jueves, 10 de diciembre de 2015

1970 Última rebeldía






Patxi lo había tenido siempre claro y mientras se iba muriendo consiguió que los suyos le prometieran que iban a respetar su última voluntad, costara lo que costase.

—Nada de responsos y misas, no quiero un funeral de esos—dijo —Prometedme que haréis lo que os pido.

Y lo hicieron: los que le querían se reunieron alrededor de su tumba, hablaron de él, leyeron sus poemas preferidos: Blas de Otero, Alberti… Alguien cantó el Agur Jaunak con voz temblorosa. Echaron flores sobre su caja y se fueron, agarrados unos a otros, como si de un paseo se tratara.

— No estará en el cielo —dijeron— pero tampoco en el infierno…

Daba igual, porque él no creía en esas cosas.



2 comentarios:

Cristina López moreno dijo...

Hola, me ha gustado tus palabras , esta linda tu entrada, ya te sigo y te invito a mi blog, nos leemos;)
http://estoyentrepaginas.blogspot.com.es/

marga dijo...

¡Felices fiestas!
Abrazos para ti.